Llamamiento: cuesta mucho encontrar familias acogedoras para mayores de 7 años.



En Málaga hay niños y niñas viviendo en centros residenciales a la espera de que una familia les acoja. Eso ya lo sabes de sobra, pero, ¿sabías que muchos de esos peques casi nunca pasan a crecer a un hogar? Suele pasar con los mayores de 7 años, aunque también sucede si son más de uno (grupo de hermanos/as) o si tienen necesidades expeciales.

Uno de los motivos por los que no suelen ser acogidos los mayores de 7 años nos lo explica una chica que prefiere mantener su anonimato. “Se les confunde con delincuentes juveniles, aunque en realidad lo único que les pasa es que tienen una familia que no es la ideal».

Esta joven, que fue acogida con 13 años, anima a todas las familias a no olvidar a los niños y niñas más mayores, y lo explica así: “los jóvenes van a valorar muchísimas cosas de esa familia que los acoge: el apoyo, la confianza, el cariño… El 90% de sus problemas se solucionan con educación, con poner límites desde el principio».

Luego están los grupos de hermanos que, claro, son más complejos de acoger porque no todas las familias pueden permitirse tener a más de un peque a su cargo. Nosotros, en Infania, podemos presumir de que nuestra Mari Pepa, quien lleva mucho tiempo con nosotros, ha acogido más de 50 veces, muchas de esas veces a niños y niñas de más de 7 años y a grupos de hermanos/as.«Separarlos de su familia biológica es un daño que ya llevan, así que si también se les retira de sus hermanos, es mucho más duro, porque entre ellos se ayudan mucho, lo gestionan y se sanan”, explica.

Y de quienes te hemos hablado también es de la familia formada por Óscar, Daniel y Ainoa, una niña con parálisis cerebral. Y es que, dentro del acogimiento familiar, hay varias modalidades, y estos papás acogedores están en la modalidad que se conoce como especializado, que se da cuando los niños/as tienen una discapacidad física o psíquica, o una enfermedad. Para este tipo de acogimiento, uno de los miembros de la familia ha de ser de una profesión relacionada con esto (enfermería, psicología, educador…) o haber tenido experiencia previa por el caso de algún familiar, por ejemplo.

«El cambio en ella ha sido brutal”, explican Óscar y Daniel, “pasó de ser una niña que prácticamente estaba desconectada del medio, como ponía en sus informes, a ser una niña que se ríe constantemente, que se nota que es feliz todos los días, que se comunica con nosotros a su manera, que sabe perfectamente dónde está, que está feliz cuando va a su cole, que está feliz porque sabe que va a ver a sus abuelos…”

Así que ya sabes, si estás pensando en acoger, no te olvides de estos niños y niñas que esperan, con más ilusión que ninguno -y también con un mayor número de decepciones en su mochila- a que les escojas a ellos. Y que solo quieren amor, solo eso.