¿Cuanto tiempo tarda en hacerse realidad un acogimiento infantil?



Una de las principales preocupaciones de las personas que están pensándose acoger a un niño o a una niña es el factor tiempo. “Es que tardan mucho tiempo en dártelo”, nos dicen muy a menudo. Sin embargo, esto se debe a que mucha gente asocia el acogimiento a la adopción y los tiempos de espera son totalmente diferentes. En adopción hay una media de espera que puede durar años y, en acogimiento no es así.

No obstante, como se trata de entregar la vida de una persona, obviamente, se necesitan realizar unos trámites previos para asegurar que todo va a funcionar correctamente. 

El tiempo para que un acogimiento se haga realidad no es igual para todos los casos ya que depende de distintos factores. Por una parte, y de forma inicial, las familias acogedoras han de entregar una documentación que hay que procesar. En caso de estar bien cumplimentada, la familia, o padre o madre acogedores, pasarían directamente a una segunda fase, que sería el curso de formación. Pero este curso tan solo es posible realizarlo una vez contemos con un número suficiente de familias. Tras la superación de dicho curso, el último paso sería realizar una entrevista de cara a la idoneidad. 

Otro factor que puede determinar que la tardanza sea inferior o superior es la modalidad de acogimiento escogida. Por ejemplo, en el caso de la modalidad de urgencia contamos con muchas familias, mientras que, si se trata de niños y niñas mayores de siete años o con necesidades especiales, el tiempo es inferior puesto que hay muy pocas familias dispuestas y muchos niños y niñas con estas características que esperan a ser acogidos.

Los pequeños y pequeñas que esperan una familia de acogida tan solo quieren que les quieran, tener a alguien que les pregunte qué tal les ha ido el día en el cole, que les lean un cuento en la cama o les den un beso de buenas noches. Y viviendo en un hogar serían mucho más felices. Así que, ¿cómo puede ser el tiempo un factor para que una familia no acoja? Y si todo el mundo pensara así, ¿quién acogería a esos niños y a esas niñas para los que el tiempo pasa mucho más lento que para las familias que les esperan.